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NO TODO ES COMER

En estas fechas tan festivas en las que no todo es comer y en las que las reuniones familiares son el eje de los días.

En estos días en los que no falta en nuestras mesas los más variados alimentos, hay que prestar especial importancia a la compra, preparación y conservación de los que serán sin duda protagonistas de las fiestas.

Las comidas y cenas navideñas nos ponen en la tesitura no sólo de tener que preparar platos más elaborados, sino también tener que cocinar en mayor cantidad de lo que es costumbre en nuestro día a día. Como ya sabemos, no todo es comer.

No siempre podemos hacer la compra en el último momento, pero no por ello nuestros alimentos van a dejar de estar en óptimas condiciones. Para conseguirlo únicamente tenemos que seguir unas premisas básicas que al final son las mismas que seguiríamos a diario.

Mencionando algo tan elemental como que los productos hay que comprarlos en establecimientos de confianza, siendo importantísimo que podamos visualizar estos alimentos antes de adquirirlos, asegurándonos que el color, textura y olor de esos productos es la correcta y que, en el caso de que éstos vayan envasados, dicho envase o embalaje esté en perfecto estado, centrémonos en la manipulación y conversación.

Es importante separar los alimentos cocinados de los frescos, protegiendo éstos últimos de cualquier posible contaminación, tanto en la manipulación de los mismos como en la conservación. Para ello es importante limpiar los utensilios de cocina que usemos con los alimentos en crudo después de cada uso (tablas de cocina, cuchillos…), alejarlos de cualquier material desechable como envoltorios de cartón y, por supuesto, no manipular los alimentos cerca de productos químicos como los detergentes.

Los alimentos han de conservarse a las temperaturas de refrigeración de entre 0ºC y 7ºC y de congelación entre -20ºC y -18ºC, según el productos del que se trate.

Los platos que conlleven una elaboración en caliente y que queramos preparar con antelación hay que tener la precaución de enfriarlos antes de conservarlos en refrigeración.

Los productos congelados se pueden cocinar directamente, como en caso de frituras, o descongelarlos dentro del frigorífico, manteniéndolos en el mismo hasta que estén listos para ser cocinados o consumidos.

Nunca congelaremos alimentos ya descongelados previamente, a no ser que pasen por un proceso de elaboración entre ambas congelaciones.

Siempre guardaremos en el frigorífico los sobrantes de nuestras comidas lo más rápido posible, evitando que nuestras elaboraciones estén expuestas a la temperatura ambiente más tiempo del necesario.

Consumiremos los alimentos ya elaborados lo antes posible, sobre todo en caso de postres y pescados.

En conclusión, y porqué no todo es comer, comprar, cocinar y conservar con atención.

Y además, y en especial en estas fechas, con mucho cariño.

Feliz Navidad.

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